Por así contarlo...

Cambios que no quieres que ocurran y cambios que no quieres que ocurran aún. Pensamientos que dan vueltas en tu mente y pensamientos que prefieres pasar por alto. La mente a veces juega malas pasadas y cuando quieres que todo cambie te centras en lo que deseas que ocurra pero a veces acaba pasando justamente (o injustamente) lo contrario. El universo suele confabularse para llevar a cabo tus deseos más profundos pero cuando se rebela contra ellos, no hay nada que hacer. Algunos lo llaman mala suerte, yo prefiero llamarlo Destino. Hay cosas que no puedes eludir y el tiempo me ha enseñado que todo pasa por algo. Alguien me habló alguna vez de un "avance inexorable de la vida" y me pareció lo más cursi y/o pedante para una conversación de bar, pero tenía toda la razón del mundo. La vida hay que vivirla y hay que estar preparado para lo que nos venga de frente. Vale ya de hacer planes inútiles en un hoy que se rige por una mera esperanza o motivación creada por nosotros mismos con el fin de que todo mejore a tu alrededor o, simplemente, para que esto sea algo más llevadero sin saber a ciencia cierta si esos planes los vas a poder realizar en un futuro. Vive. Vive como si todo acabara mañana y encara la realidad tal y como viene. Difícil, pero no imposible.

Abre tu mente para lo que el día a día te tiene preparado. No pienses en lo que puede ocurrir en esa cita del 11 de marzo sobre las 17:30 con tu médico de cabecera. Acude como si fuera un acontecimiento más. Escucha que debes ir al baño con un vasito y hacer pis en ese mismo momento para luego pasar a enfermería y que te saquen de dudas. Hazlo. Pasa y siéntate en la silla del paciente mientras la enfermera coge el vasito e introduce un palito en él. Contesta a sus preguntas parahacertiempo que minutos después olvidarás cuando obtengas la única respuesta que interesa a la única pregunta que has formulado tú. Reconoce la voz de tu marido y tu hijo en la sala de espera. Desconecta y vuelve a conectar con la voz de la mujer de la bata blanca que afirma que esperas un bebé y que tus dudas acabaron. Siente como se llena tu pecho y se amplía tu sonrisa. Siente las ganas de gritar y de salir de allí para reunirte con los dos hombres de tu vida y contarles la gran noticia. Asume cómo la vida puede cambiar en 2 minutos, una tarde cualquiera, en cualquier momento, a cualquier hora. ¡VIVE!

Y lo mejor de todo… COMPÁRTELO.


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