Y mi hijo con más razón, si cabe.
Los que seguís el blog, sabéis que con Daniel tuvimos claro que se llamaría así porque era la ilusión de su papi. Si hubiera sido niña, se hubiera llamado Emma.
Ahora que sabemos que vamos a ser padres por segunda vez y que hay muchas posibilidades de que sea niño, en el caso de que fuera niña, el nombre de Emma sigue encabezando la lista. Pero el de niño, ya no lo tenemos tan claro.
Siempre nos gustó pensar que cuando tuviéramos un segundo hijo le llamaríamos Fran, por mi abuelo y por mi suegro. Pero con todos los nombres que hay, nos echa para atrás repetir de nuevo un nombre en la familia, así que decidimos hacer una nueva lista de nombres de bebés varones.
No ha sido fácil dar con un nombre que nos gustara a los dos. A Dani le gustaban unos y a mí me gustaban otros, y Daniel aún es demasiado pequeño para elegir un nombre, con argumentos. Seguramente nos diría que le pusieramos Superman o Batman y con el apoyo de su padre, yo estaría perdida en esta batalla...
Los nombres que nos gustaban eran Abel, Iván, Tadeo y Simón, pero no hubo consenso con ninguno de ellos.
No, no nos poníamos de acuerdo, hasta que un día diciendo varios nombres al azar, papi dijo: Miguel.
... Miguel. Lo repetí en voz alta unas cuantas veces: Miguel.... Daniel y Miguel... Miguel Martín Campo... Me gusta. Me gusta mucho, y cada vez sonaba mejor. Un nombre como a mí me gustan, con personalidad, corto, bonito, clásico y sencillo.
Además, uno que nosotros conocemos bien va a estar encantado con esta decisión.
Y que nos salga la mitad de artista que él... ¡jejeje!
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