Prueba de la glucosa o curva corta

   Eran las 7:59 del lunes cuando entrábamos por la puerta del Centro de Salud de Pedroches. Estaba en ayunas, mejor dicho: me moría de hambre pero me tocaba una analítica que determinaría mi nivel de tolerancia a la glucosa y si padezco diabetes gestacional, por lo que no podía probar bocado.
No soporto los análisis. Y para colmo, éste no sería como en otras ocasiones.
No puedo mirar fijamente a la aguja cuando me están sacando sangre. No suelo marearme, pero prefiero no mirar. Ya da bastante "yuyu" cuando sientes algo similar a una pequeña ventosa clavada extrayendo líquido del interior de tu brazo... o al menos, eso siento yo.

   A las 8.17 me realizan la primera analítica. Un chico muy joven y muy amable, me explica en qué consiste la prueba y pienso: Bien, tal y como explicaban en los foros de internet y alguna que otra de mis fuentes cercanas.
Tras esa primera extracción de sangre, paso a una sala contigua donde me espera una ancianita muy entrañable con una especie de bote de jarabe de naranja muy dulzón, y me comenta con voz temblorosa que tengo que bebérmelo sin prisa pero antes de que pasen 5 minutos y sentarme en la sala de espera durante una hora para que me realicen la siguiente analítica.
Me lo bebo. Demasiado dulzón, sí, pero no sabe mal. Es como cuando tenías 10 años y te bebías 3 ó 10 sobres de Tang de golpe. Asqueroso, pero aún así, te lo bebías. Y pienso: Si el Tang tenía contraindicaciones cuando bebías una dosis muy alta, esto no puede ser muy distinto. Y vuelvo a recordar todo lo que leí en los foros y sí, había mujeres cuyo jarabe las provocó naúseas, vómitos y mareos.
Me asusto, pero me relajo. Salgo y Dani me espera sentado. Me siento a su lado y miro el reloj. Las 8.21. En una hora tendré que estirar el otro brazo.
Comienzo a sentirme mareada ¡Oh, oh!. Se me pasa. Tengo ganas de vomitar. Vaya hombre, como vomite tendré que venir otro día a repetir la prueba. Tranquila, Pili, venga... Se me pasa. Hay un montón de gente, cada vez más, y el calor se siente en la sala... ¿o soy yo?. No tengo fuerzas, me siento débil. Dani, voy al baño. Parece que ponerme de pie y andar unos cuantos pasos me devuelve la energía. Nos sentamos en otros asientos, lejos de la sala de extracciones y de tanta gente. Allí corre el aire. Me encuentro mejor. Dani y yo conversamos.
Llegan las 9.20 y me dirijo a la puerta. Me hacen pasar y esta vez es una mujer la que maneja la aguja. ¡Pero qué daño, hijad....! Ya no me quedan más tubos que llenar así que me voy. Sigo mareada y sin fuerza en las piernas, pero me mantengo. Miro a Dani y veo su cabeza en forma de donuts. Cariño, necesito comer algo urgentemente.

   En conclusión: es una mierda de prueba. Los índices no deben pasar de 140 y si es así, debería realizarme la prueba de la curva larga que consiste en una toma de jarabe asqueroso mayor que la anterior y tres extracciones: a la hora, a las dos horas y a las tres horas.

   Pero si yo sé perfectamente que tolero la glucosa... Tendríais que haberme visto comiendo chocolate con churros en la Márquez nada más salir de allí. Y Dani, se quedó mucho más tranquilo. Yo me encontraba bien y ya no me lo iba a comer a él...

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